En los últimos años, las distintas compañías dedicadas a la belleza han dado un paso más en el camino por cautivar a su público: ya no ofrecen sólo productos que actúen como ornamentos, sino que crearon líneas completas de cremas y maquillaje cuya principal función es el cuidado de la piel.
Muchas grandes empresas cuentan con departamentos especializados, dedicados a la investigación y desarrollo de nuevas fórmulas que protejan la salud cutánea.
“La tendencia global indica que ya no se pueden ofertar productos cosméticos por sí solos, hay que sumarles un plus. Esto es consecuencia directa del nuevo ritmo de vida que está adoptando la mujer, que cada vez tiene menos tiempo para dedicarse a ella misma. Las exigencias aumentan y es necesario tener soluciones rápidas”, afirma Cristina Altamira, Directora Técnica de Laboratorio Cantúa.
Así, por ejemplo, esta compañía ha lanzado recientemente al mercado una línea de cosméticos denominados “tratantes” (es decir, cuyo objetivo central es el cuidado de la piel). Combinando diferentes principios activos, éstos contribuyen en la nutrición, humectación, tonificación y durabilidad de la epidermis. Se trata de labiales con filtro solar, con colágeno, para el tratamiento de la sequedad y grietas, voluminizadores, antiage e hipoalergénicos.
Por otra parte, también se ha registrado recientemente un incremento en la oferta de productos que poseen aditivos sensoriales. Ya no se trata sólo de una crema “con lindo perfume” o un brillo labial “con gusto a”. Hoy, la tecnología permite que los cosméticos cambien las sensaciones y el humor de los usuarios (y, por qué no, de aquellos que los acompañan) gracias a la estimulación de los cinco sentidos. Así, se ofrecen polvos compactos, brillos labiales frutados y bálsamos.
Con todo esto, la mujer actual puede verse bella, cuidar su piel y estar de buen humor con sólo usar un par de productos.