Etapas en la vida

La vida es un largo camino, cuyas etapas tiene características diferentes. La vejez o tercera edad es una más en las etapas de la vida de las mujeres, con unas particularidades y características que se diferencian de las anteriores.

Las mujeres mayores tenemos que vivir esta etapa de manera positiva y para vivirla de esta manera tenemos que conocer los cambios que experimentamos y la forma en que estos cambios nos afectan.

Los cambios más visibles son los cambios biológicos. Las arrugas, la lentitud en los movimientos, la pérdida de memoria, los trastornos cardiovasculares, la hipertensión, enfermedades óseas, problemas reumáticos, etc. Las soluciones no son fáciles pero es indudable que es necesario un estilo de vida sana, para mejorar la calidad de vida de las mujeres mayores.

La dieta equilibra es fundamental pero también vigilar el peso. Algunos ejemplos para conseguir una dieta adecuada es comer pescado dos o tres veces por semana y sustituir las carnes rojas por carnes blancas como el pollo y el pavo. Leche y productos lácteos preferentemente desnatados, así como dos huevos por semana y abundantes frutas y verduras. Sobre todo hay que suprimir el consumo de café, alcohol y sal. Hacer ejercicio es imprescindible y siempre tendremos que consultar con el medico pues será él quien nos indique el ejercicio más indicado y adaptado a las circunstancias personales de cada mujer.

El ejercicio cardiovascular se debe de realizar con cautela, en tramos de 10 a 15 minutos. A medida que pase el tiempo podremos subir hasta la media hora. Lo ideal es mantener un pulso estable en torno a los 153 y 108 latidos por minuto en mujeres de 40 años.

Ejercicio en la tercera edad

Por su parte la resistencia, nos permite aumentar el tiempo de ejercicio hasta las 20-30 minutos a costa de bajar la intensidad. Podemos mantener la masa muscular al día si logramos entrenarnos al menos dos veces por semana.

La flexibilidad es muy importante también. En este caso deberemos de realizar esta actividad antes de cada ejercicio a modo de calentamiento. Mantenernos flexibles nos permitirá envejecer con calidad de vida, sin tener que preocuparnos por movimientos bruscos.

Finalmente la salud en los huesos, consistente en mantener la densidad ósea. A partir de los 50 se pierde masa ósea por eso entrenarlos bien durante los años previos nos permitirá afrontar la perdida sin problemas. Todas las actividades de ejercicio constante y moderado ayudan a mantener la masa ósea.

Pasear diariamente, asistir a un gimnasio, nadar, son algunas de las actividades que nos proporcionan bienestar físico y psicológico.

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