La incidencia del linfoma no Hodgkin se ha multiplicado por dos desde 1970. No se sabe con certeza los factores que han favorecido este aumento, se esta manejando la teoria de que la exposición a sustancias químicas tóxicas, en este caso hablamos de las empleadas para la coloración permanente del cabello, que se cree que favorecea a el desarrollo de este tumor.
Para comprobarlo, se realizo un estudio compararon los datos de 600 mujeres que presentaban un linfoma no Hodgkin con los de 700 mujeres sanas. Todas las participantes ofrecieron datos sobre el uso de tintes, la frecuencia con la que los aplicaban y el tipo de productos utilizados.
Los resultados, publicados en la revista científica ‘American Journal of Epidemiology’, indicaron que la posibilidad de desarrollar un linfoma no Hodgkin era hasta un tercio mayor en las mujeres que empezaron a teñirse el cabello antes de 1980 y las que emplearon los tintes permanentes más oscuros durante los últimos 25 años eran las que más riesgo presentaban. Sin embargo, el riesgo de desarrollar el tumor no aumentaba en las mujeres que habían empezado a teñirse después de 1980.
“Esto puede deberse a un cambio en la composición de los productos en las últimas dos décadas o a que las usuarias todavía se encuentran en un periodo latente o un proceso de inducción. No obstante, desde 1980 se han eliminado numerosos carcinógenos de las fórmulas de los tintes, que varían dependiendo del tipo de tinte: permanente, semipermanente, oscuro o claro”, señala Yawei Zhang, coordinador del trabajo.
A pesar de lo alarmantes que puedan resultan estos datos, los especialistas recuerdan que el riesgo de desarrollar este tipo de tumor es bastante bajo en la población general, por lo que el hecho de doblar el riesgo mediante el uso de tintes no implica necesariamente el desarrollo del cáncer.