Centro de día para personas mayores

En una sociedad en la que la edad media aumenta cada día, los casos de personas que tienen un familiar al que, desgraciadamente, no pueden ya atender en casa, bien por falta de recursos, infraestructura, materiales médicos o, simplemente, por falta real de tiempo para su cuidado, está aumentando cada día.

Tras haber madurado la decisión, basada en una necesidad real de contar con ayuda profesional, estas personas se encuentran ante la difícil decisión de elegir el mejor centro para el cuidado de su familiar pero, ¿cuál elegir?

La oferta es bastante grande y especializada, pero siendo profanos en el tema, muy pocos son capaces de percibir diferencias sustanciales entre una u otra, pues la mayoría tienen a bien ofrecer sistemas, cuidados y terapias bastante similares.

Lo primero que debemos hacer, es analizar tanto las necesidades de nuestro familiar, como nuestra capacidad para ofrecerle atención y cuidados.

Si la persona mayor mantiene cierto grado de autonomía, pero no deseamos dejarle solo en casa mientras estamos trabajando, o si su patología aún es manejable con nuestros recursos en horarios nocturnos, podemos optar por un Centro de Día. Si, por el contrario, la dependencia de nuestro familiar es muy alta, tanto por el día como por la noche, deberemos elegir una Residencia para Personas Mayores con estancia permanente.

En este artículo, vamos a centrarnos en los primeros. No voy a hablar de precios,  ya que pueden variar según los servicios que ofrezcan y la información económica es fácil de averiguar para adaptarla a nuestro presupuesto.

Los centros de día, son establecimientos que cuidan y brindan terapias grupales e individuales a nuestros mayores en horario diurno, de lunes a viernes, que normalmente no suelen estar abiertos más allá de las siete de la tarde y que cierran los días festivos. Ofrecen el servicio de recogida de usuarios en la puerta de sus casas, con rutas establecidas a tal efecto, aunque si lo preferimos, podemos ser nosotros los que nos ocupemos de los traslados.

Estos centros no sólo están orientados a personas con poca dependencia que necesiten ejercicios, terapias o simplemente, entretenimiento lúdico, sino también a aquellos con patologías complejas, tanto físicas como neurológicas.

Antes de elegir uno de estos centros, debemos tomarnos la molestia de visitar algunos de ellos. En primer lugar, si vamos a escoger la opción con transporte, el establecimiento deberá estar situado cerca de nuestra casa o la casa del mayor que será usuario del mismo. Si optamos por llevarle nosotros, es posible tener más opciones, aunque no es aconsejable escoger uno que quede demasiado lejos de nuestro hogar o trabajo, ya que pueden llamarnos ante alguna emergencia o contratiempo.

Lo principal que debemos preguntar a la hora de comparar estos centros es lo siguiente:

  • Personal de atención directa: es aconsejable saber cuántos auxiliares de enfermería hay para cuidar a los usuarios. Para que el centro sea operativo y los usuarios estén bien atendidos, el estándar es de 2 auxiliares por cada 35-40 usuarios, aunque, evidentemente, cuanto más personal de atención directa haya, mejor.
  • Personal técnico: fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, médicos, enfermeras y psicólogos. Algunos centros, sobre todo si están integrados en una residencia de estancias permanentes, suelen contar con estos servicios, pero si el centro es autónomo, tendremos que averiguar cuáles tienen cubiertos, porque puede que tengan la misma atención, pero con profesionales que se personan una o dos veces por semana. Es bueno enterarse de su protocolo de actuación en casos de emergencia médica, si no cuentan con doctor presencial o, como mínimo, con una enfermera.
  • Terapia ocupacional: preguntar si las terapias grupales están adaptadas a las patologías de los usuarios y si hay refuerzo de terapias individuales en casos necesarios, como personas con Alzheimer, Parkinson o demencias leves y moderadas.
  • Fisioterapia: si el centro no tiene gimnasio de fisioterapia, que sería lo ideal, al menos que garanticen grupos dos o tres veces por semana de gerontogimnasia, gimnasia suave destinada a mejorar la psicomotricidad y contrarrestar  el deterioro progresivo asociado con la edad o por alguna enfermedad.
  • Infraestructuras y equipamiento: lo más apropiado es visitar el centro cuando esté en pleno funcionamiento, si podemos ir en horas de terapia será mejor, para ver cómo interactúan los residentes. No olvidemos ver las rutas, para comprobar que se encuentran en buen estado, están adaptadas para sillas de ruedas y personas con movilidad reducida y tienen climatización (que nadie se sorprenda, hay casos de rutas sin aire acondicionado en estos tiempos).
  • Comidas: en estos centros se suele dar desayuno, comida y merienda. Pidan un ejemplo de menú y averigüen si la cocina es propia o se trata de un catering, lo segundo no tiene por que ser malo, hay servicios de comidas excelentes, aunque la comida recién hecha suele ser de mayor agrado para el usuario, este punto va en cuestión de gustos.

Resumiendo, tanto a la hora de elegir Centro de Día de forma privada, o para solicitar plazas concertadas a la comunidad autónoma a la que pertenezcamos, mi consejo es no dejarse deslumbrar por el marketing, sino centrarse en los detalles y preguntar, preguntar y preguntar, hasta que quede todo muy claro. La mayoría de centros de día ofrecen servicios estupendos, pero algunos se han molestado en crear una imagen de marca, haciéndonos creer que son sólo ellos los que ofrecen terapias adaptadas, cuando la realidad es que la mayoría lo hace.

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