Cuidado con los deportes de invierno

Una de las partes de nuestro cuerpo que más sufre a la hora de practicar cualquier deporte en general son las articulaciones. Especialmente lo serán si practicamos algunos deportes de invierno como puede ser el esquí. El paso de los años va mermando las articulaciones haciendo que al final, el hueso roce, motivo por el que se generan dolores y molestias. Esta situación se manifiesta especialmente en las mujeres con la llegada dela menopausia y en los atletas que realizan trabajos repetitivos, desgastando los cartílagos.

Al contrario de lo que se puede pensar, nada resulta más perjudicial que parar de hacer ejercicio, por el contrario debemos de seguir fortaleciendo la musculatura que rodea al cartílago, lógicamente ahora con mucho más cuidado y moderación.

La alimentación también resulta primordial, aquellos alimentos ricos en colágeno, como pescados, carnes y huevos contienen proteínas esenciales para la formación de cartílago. También la vitamina C ayuda a fomentar la producción de colágeno.

Ya que hablamos de colágeno, cabe mencionar que es una proteína que se encuentra no solo en los cartílagos, sino también en los huesos y piel, siendo clave y esencial en el funcionamiento articular. Junto al colágeno nos encontramos el ácido hialurónico, que potencia su crecimiento y formación.

En caso de sufrir una lesión y dependiendo de su gravedad, puede que tengamos que empezar a tomar complejos vitamínicos, que en esencia contienen grandes concentraciones de los elementos ya mencionados. El fin es, ante un desgarro parcial, fisura, o herida saturar nuestras articulaciones de todos los componentes necesarios para la formación de nuevo tejido. Por eso se debe de mantener la actividad física, aunque sea moderada, para favorecer este crecimiento, ya que de quedarnos parados, las articulaciones sanaran mal y ya no volveremos a poder realizar nuestros deportes favoritos.

En los casos más graves, que os sonaran sobre todo de futbolistas cuando se rompen ligamentos cruzados en las rodillas, no queda más remedio que pasar por quirófano. Hoy en día es una intervención relativamente sencilla y no invasiva, donde solo con 2 o 3 micro cortes, suficientes para insertar material quirúrgico, podrán operarnos, sin tener que abrir tejido. La operación suele consistir en sustituir cartílago por tendón de otra parte del cuerpo, donde se tenga en más abundancia. Pero, incluso antes de la operación, necesitaremos una preparación consistente en ejercitar y realizar deporte con un doble objetivo. Fortalecer los músculos circundantes, que tomaran un papel más relevante, sustituyendo a los cartílagos dañados y otra función que será fortalecer el tendón que reemplazara al dañado para así en conjunto volver a tener una articulación operativa.

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