Paleotraining: El entrenamiento de nuestros antepasados

Olvídate de cosas moderas, deja la zumba, los steps, el pilates y el yoga y apúntate a la nueva moda, bueno, quizás no tan nueva, paleotraining, es el nuevo deporte que te llevará al pasado.

Movimientos sencillos, realizados durante miles de años, con patrones básicos y repetitivos como: caminar, reptar, trepar, sentarse, lanzar, girar…En definitiva ejercicios que para nuestros antepasados cavernícolas suponían su día a día.

No te asustes, no vamos a cazar mamuts ni a correr detrás de gacelas, los ejercicios han sido adaptados por fisioterapeutas y médicos a las actividades más modernas, aunque seguirán chocando con lo habitual de los gimnasios.

La idea consiste en tratar de evitar los ejercicios individuales y marcados, sobre todo los relacionados con la tonificación en maquinaria y sustituirlos por otros que faciliten la coordinación y la implicación de varios grupos musculares al mismo tiempo. Hablamos de flexiones de bíceps, dar patadas al aire, abdominales con piernas levantadas…

Este sistema ya ha sido implementado en algunos gimnasios de España, en los que se combinan diferentes intensidades y programas adaptándolos para los perfiles y la intensidad. Por eso es ideal para todo tipo de personas, desde atletas hasta mujeres mayores pasando por niños.

La variedad de ejercicios, un total de 150 permiten adecuar el objetivo final también, aumentando nuestra resistencia, nuestra fuerza o a regular el peso.

Mucha gente que ha probado estos ejercicios afirma que la “energía primitiva” que les aporta les evita tener que consumir excitantes como café o azúcar. Con el transcurso de los meses el peso se llega a estabilizar y comienzan las mejoras en nuestro organismo: reducción de la tensión arterial, niveles de oxidación y envejecimiento, mejora de la postura y la figura, más rendimiento físico y mental, así como la mejora del sistema inmune.

Aunque, como ya sabemos, el ejercicio sin dieta de nada sirve, por eso el paleotraining se combina con la paleodieta. A diferencia del ejercicio, la dieta cavernícola no convence tanto, en una época en la que aún no se había desarrollado la agricultura, no encontramos ni restos de cereales, lácteos ni legumbres, exclusivamente tenemos carnes, pesados, frutas, hortalizas, raíces y frutos secos.

A pesar de ello, los inventores de esta dieta aseguran que es la única a la que estamos adaptados genéticamente. Por el contrario, los detractores afirman que nuestros antepasados no comían mejor, era una dieta de supervivencia. También afirman que desde que se descubrió la agricultura e introdujimos ciertos cereales en nuestra dieta la esperanza de vida llego a aumentar en 10 años. No podemos prescindir del pan, el arroz o las legumbres, base en nuestra dieta actual.

Por otra parte el exceso de proteínas asociadas a la carne y sobre todo a la permisividad de la paleodieta a lo que comer se refiere, se traduce en un incremento de excesivo de proteínas, lo que puede dañar el hígado o los riñones.

Finalmente los expertos señalan otra carencia en esta dieta y es la ausencia de carbohidratos, necesarios para disponer de energía prolongada, y por lo tanto necesarios para realizar ejercicios de larga duración.

Finalmente debemos de tener en cuenta que, aunque el ejercicio pueda ser adecuado e interesante, la paleodieta se deja por el camino millones de años de avances en nuestros hábitos alimenticios.

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